LA MITAD DEL MUNDO
(A METADE DO MUNDO)
(Letra y música de Gabriel Sopeña,
interpretada
por MARÍA CREUZA)
Si el amor es algo, ahora sé
que
anda como marea,
viento que sólo atraparás
cuando inflame tus velas.
Y, si las rompe,
a navegar con un rumbo de naúfrago:
nómada buscando en la mar
la salvación de un beso.
No hay otro punto cardinal que la Mitad
del Mundo.
Ni más principio ni final que la mitad del Mundo.
Allí las heridas son como
un gran aro de nubes.
Nunca puedes llegar al fondo,
siempre subes y subes
al norte de un cielo severo, hueco y circular.
Y sientes cómo emigra tu alma,
arrimándose a un grito.
No hay otro punto cardinal que la Mitad
del Mundo.
Ni más principio ni final que la mitad del Mundo.
Yo sé que allí la emoción
es igual
que un juramento.
Espera atenta sin hablar y cuando llega el tiempo,
se viste como para entrar
en el sagrario de un chamán
y entonces vuela loca, sin brújula y sin freno.
No hay otro punto
cardinal que la Mitad del Mundo.
Ni más principio ni final que la mitad del Mundo.
El pálpito de la pasión
y el latido del hielo
confluyen en un corazón: corazón de reflejos
que convirtió en un surtidor la sed de mi garganta.
Yo quiero ser el ecuador de un planeta sin mapas.
No hay otro punto
cardinal que la Mitad del Mundo.
Ni más principio ni final que
la mitad del Mundo.
Traigo la selva, el arenal de la Mitad del Mundo.
No hay otro punto cardinal
que la Mitad del Mundo.
Ney Conceição bajo
eléctrico de
seis cuerdas, bajo fretless
Robertinho Silva batería,
percusión
Sebastião Tapajós guitarra
española
Jordi Pegenaute guitarra
eléctrica
Rafael Sala cello
© Gabriel Sopeña 1999 (2006)
Editada por Taberna Música/ Mandalú
Del disco La Mitad del Mundo (A metade do Mundo),
Zanfonia, 2000.
Productores Gabriel
Sopeña y Mauricio Vilavechia