Presentación, historia y agradecimientos ¿Puede una canción cambiar el mundo? Evidentemente, todos sabemos que no. Pero lo cierto es, que la música de Gabriel (y el mensaje que en ella se esconde) ha influido mucho en mí y, en cierto modo, ha cambiado mi pequeño universo personal. Tendría unos doce añitos cuando llegó a mis manos, no recuerdo como, una cinta grabada de noventa minutos. En la cara A había unas canciones de Loquillo y Trogloditas, yo ya los conocía, unos meses antes había comprado mi primer disco de ellos (el vinilo de "Mis problemas con las mujeres"). La cara B estaba ocupada por un grupo que yo desconocía hasta entonces, Mas Birras. No entendí bien muchas de las letras, pero me gustaron a la primera escucha. Ese mismo día me enamoré perdidamente de una tal Cass, que por lo que decían aquellos divertidos roqueros, era la chica más guapa de la ciudad (ha pasado mucho tiempo, pero sigo estando loco por ella). Poco tiempo después salió a la venta el LP "Hombres" de Loquillo y Trogloditas. La canción que mas me llegó fue "Brillar y brillar". Siempre he sido muy curioso, y me puse a investigar en mi entorno sobre quien era ese tal Gabriel Sopeña. Me llevé una alegría al enterarme que también estaba relacionado con "Mas Birras". Seguí escuchando a Mas Birras y comprando fielmente cada disco que iban editando Loquillo y Trogloditas. Hasta que en la adolescencia entró en mi vida alguien que ha sido, es y se que va a seguir siendo, una pieza fundamental de este puzle, mi amigo David Luengo. Con él descubrí lo que significa la pasión por la música y que esta se meta tan dentro de tí que acabe marcando el rumbo de tu vida y tu forma de ver el mundo. El 7 de octubre de 1997, David cumplía 19 años (yo los había cumplido tan solo un mes antes) y por primera vez fuimos a un concierto juntos. ¿Cuántos habremos visto desde entonces?... ¡Y los que nos quedan AMIGO! El concierto en cuestión fue el de "Compañeros de viaje" en la Sala Multiusos de Zaragoza. Recuerdo como disfrutamos de ese concierto y lo que alucinamos cuando Carlos Segarra destrozó su guitarra sobre el escenario al final de la canción "Un hombre puede llorar"... "¿Has visto tío?, ¡como los Who!" pero sin duda alguna, el mejor momento de la noche fue la última canción, cuando salieron el Loco y Gabriel solos a tocar "Cantores". Desde ese día "Cantores", ha sido una de mis canciones favoritas. Poco a poco Gabriel se convirtió en un autor muy importante para mí, alguien con una facilidad pasmosa para llegarme muy dentro con sus poemas y canciones. Se convirtió en alguien a cuya obra podía recurrir en los buenos momentos para disfrutar de su música y la calidad de sus textos y, lo más importante, un chaleco salvavidas para los momentos bajos. No me gustan las cosas fáciles y algo que siempre he buscado en el arte es que tenga un mensaje, me transmita algo, me haga pensar y me invite a leer entre líneas, no quedarme solo en la forma aparante e ir más allá buscando otros significados. Y Gabriel desde luego consigue todo eso, y mucho más, conmigo. Ya terminados mis estudios, me encontraba trabajando como profesor de informática en un centro de formación de cuyo nombre no quiero acordarme. Un domingo de resaca, me puse a buscar por internet (por enésima vez) información sobre Gabriel y obtuve el mismo resultado que las veces anteriores, es decir, ninguno. Empecé a darle vueltas al asunto y pensé que podría ser interesante que hubiera una especie de foro en el que los seguidores de Gabriel pudieran compartir información sobre él. Entonces no tenía ni idea de Diseño, pero manejaba sin problemas unos cuantos programas con él relacionados. Así que me dije "deja de quejarte de que no haya nada y haz algo para remediarlo". Me puse manos a la obra, y vi que con un simple foro quedaría muy coja la página, había que ofrecer algo más. Recopilé el poco material que tenía sobre él y el 29 de junio de 2001 nació "Mil kilómetros de sueños", la primera web no oficial sobre Gabriel Sopeña. El resultado fue el esperado y en poco tiempo se convirtió en un punto de encuentro y conversación para un buen puñadito de gente. A los seis meses a Gabriel, le llegaron voces de que alguien había hecho una página sobre él y se puso en contacto conmigo vía correo electrónico. Soy un desastre y no conservo ese mensaje, pero ni me importa ni me hace falta tenerlo, recuerdo perfectamente lo que sentí al leer sus palabras. Quedamos en conocernos en un recital que dio en la Casa de las culturas de Zaragoza. Ese día terminé de trabajar a las diez de la noche y estuve a punto de no ir porque sabía que el concierto ya estaría a punto de terminar cuando llegara. Pero fuí, y tuve suerte, puede escuchar unas cuantas canciones. No me preguntéis cuales eran... estaba bastante nervioso y no pude concentrarme en el concierto. Cuando terminó, me acerque a esperar a que saliera Gabriel y poder conocernos por fin en persona. Este es otro momento que va a ser difícil que se me olvide. Gabriel no me había visto nunca en persona y no había ninguna foto mía en la web, pero se me quedó mirando y me dijo "¿Armando?... ¿Eres tú, verdad?". Me impresionó bastante su forma de tratarme con una total normalidad y el cariño con el que me hablaba. Yo soy bastante hablador, me encanta tratar con la gente pero, aunque puede que no lo parezca en el fondo soy bastante tímido. Con Gabriel la cosa fue fácil, es de ese tipo de personas que hace que te sientas cómodo con ellas desde el primer momento. Antes os decía que el mensaje de su obra, ha influido mucho en mí a nivel personal y el caso es que, indirectamente, también ha conseguido marcar mi carrera profesional. Haciendo su página empecé a descubrir mi pasión por el diseño y el mundo de la imagen en general. Sabía utilizar programas y enseñaba a usarlos en clase a otras personas, pero poco a poco me fui dando cuenta de que el diseño no consiste simplemente en saber usar un ordenador con sus respectivos programas y he ido aprendiendo que el ordenador es una simple herramiena, muy útil, pero no menos importante que el cúter, el lápicero o una hoja de papel en blanco. Y desde luego muchísimo menos importante que la principal herramienta de diseño; el cerebro y el fondo de archivo que en él se encuentra. Ví que si quería dedicarme en serio a todo eso iba a tenerlo muy difícil con la formación que había tenido hasta entonces (nada relacionada con el diseño ni con ningún tipo de tema artístico). Además mi situación laboral era bastante precaria en ese momento y veía muy complicada la posibilidad de progreso en el campo que me movía. Así que, con 25 años pegué un volantazo, cambié de rumbo totalmente, dejando la vida laboral y me matriculé en la carrera de Diseño Gráfico. Desde el primer curso fui viendo los fallos de diseño que tenía la primera versión de la página y ví que eso había que arreglarlo de alguna forma y rediseñarla completamente. Con Soraya, Abel y Blanca (mis amigos diseñadores) he tenido bastantes conversaciones sobre mi intención de hacer una nueva página y les he ido enseñando las distintas pruebas que iba haciendo. Es algo que he tenido siempre entre manos desde que los conozco. Sus buenos consejos sobre diseño, sus ánimos y su apoyo incondicional han sido vitales para que consiguiera hacer esto. Al igual que lo han sido las animadas charlas y buenos humos con Gustavo y las filosofadas post concierto con David sobre la música y la vida. Todos vosotros, cada uno a vuestra manera, sois muy importantes para mí, ¡gracias de corazón chicos! A finales del curso pasado, desconecté de varios temas debido
a que mi estado de ánimo no era el óptimo por una serie
de circunstancias y no me ví capaz de, entre otras cosas, poner
en marcha la nueva web. Sencillamente porque para que un proyecto de
este tipo llegue a buen fin veo necesarias una dedicación y entrega
absolutas y entonces no era el mejor momento para dar todo eso. Ya no puedo darte el corazón. ¿Cuántas veces habré escuchado esa canción? No lo se pero muchísimas, es una de mis favoritas. Aquel día fue distinto, me llegó de una forma especial y fue como si Gabriel me dijera "Espabila, recuerda quien eres, lo que quieres conseguir y nunca te rindas". Y bueno, esto nos
lleva al momento actual en el que, por fin, puedo presentaros el resultado
final. Deciros que ya no siento que esta sea "MI pagina sobre Gabriel",
se ha convertido en "NUESTRA página", de los dos, porque
la implicación
de Gabriel con todo esto ha sido muy grande. Durante todo este tiempo
me ha apoyado en todo momento proporcionando poco a poco bastante
material (vídeos, canciones, fotografías, datos de discos...).
Y sobre todo ha dejado de ser ese artísta lejano que tanto me
gustaba para convertirse el alguien cercano. Ha sido un trabajo largo, muy duro, pero enormemente satisfactorio.
Jamás he trabajado en algo con tanto cariño, pasión
y entrega que le he dedicado a todo esto. Espero que disfrutéis de esta página, por lo menos, una
pequeña parte
de lo que yo lo hago realizándola. Porque creerme, me ha aportado
cosas enormemente positivas y satisfactorias a nivel personal. Con todo mi respeto, cariño y admiración hacia los amigos que he nombrado en este texto Armando Pardos |